Fito Salume quería vender harina con gorgojos a los hondureños

La probidad y honradez en los negocios es vital para poderse ganar la confianza de los clientes, pero al harinero, Adolfo “Fito” Salume, esto no le importó. Para Salume era prioridad las ganancias que generarían la exportación de la harina (de mala calidad) hacia Honduras, que contaminar a sus habitantes con una plaga de gorgojos que podría costarles cosechas completas a sus agricultores y llevarlos a la quiebra.

“¿Qué más se puede esperar de este harinero corrupto?”, dicen los mensajes en las redes sociales, denunciando la falta de transparencia de este. Salume quería enviar sus productos vencidos y con una plaga de gorgojos a Honduras, pero por suerte el registro sanitario detectó la mala condición de los alimentos. Los controles evaluadores de la calidad, al escanear el producto, lo rechazaron. La harina de Salume reprobó todos los controles fitosanitarios y la empresa MOLSA, propiedad del “magnate” del polvo blanco (harina) al exportar el producto en pésimas condiciones, fue reconocida a nivel internacional como un pésimo proveedor.

De acuerdo a los informes los furgones que exportaban la harina de Molinos de El Salvador (MOLSA), no pasaron los controles de calidad en la aduana de Honduras porque se encontró gorgojos, dejando en evidencia la mala calidad de los productos de la empresa harinera.

El harinero no quiso reconocer que el producto estaba contaminado con la plaga que habría sido declarada por el Servicio de Protección Agropecuaria (SEPA) de Honduras como una “plaga prohibida”.

Mientras tanto, la empresa de Salume trató de justificar la falta de calidad del mismo, argumentando que la plaga se encontraba en los furgones no en la harina y acusó al vecino país de querer bloquear su exportación: “El problema no es de naturaleza fitosanitaria sino de índole comercial”, reza el escrito de MOLSA.

MOLSA pidió al Ministerio de Agricultura, como una forma de venganza que se impusieran que no se dejara pasar a la harina exportada de Honduras a El Salvador: “solicitamos de la forma más atenta su intermediación para que se apliquen medidas recíprocas a las importaciones de harina procedente de Honduras”, concluye el escrito.

Cabe recordar que, en abril del 2018, un grupo de empleados de la planta de producción de la empresa harinera, ubicada en el municipio de Ciudad Arce, llegaron hasta las instalaciones de la Defensoría del Consumidor, para solicitar una inspección a MOLSA, porque según los denunciantes se estaba elaborando producto con materia prima vencida.

Con todo lo anterior queda más que claro que los productos utilizados por la empresa MOLSA, no son de buena calidad; también deja en evidencia el revanchismo que utiliza Salume cuando se le estorba en sus negocios.

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